La Feria del Olivo de Montoro siempre me había sonado a exposición de maquinaria. Un encuentro dirigido principalmente a profesionales de las almazaras y empresas oleícolas, más que a presentaciones o muestras de aceites propiamente dichas. Pero este año, tuve la posibilidad de acercarme a esta bonita localidad ribereña del Guadalquivir y sacar así conclusiones por mi mismo. El objetivo era sumergirme en la Sala del Aceite Virgen Extra. Allí estaban expuestos y listos para su cata un centenar de auténticos manjares en forma de AOVE´s. El “Top 100” de la Guía Evooleum. O lo que es lo mismo la relación de los 100 mejores aceites de oliva según esta prestigiosa guía. Por cierto, aceites nacionales e internacionales. Os hago un breve resumen de cómo fue mi experiencia.

Entrada a la localidad con olivo centenario “peladito”.

Al salir de trabajar me dirigí directamente a la estación de autobuses para, a las 15.15h., coger el transporte hasta Montoro. Buena temperatura para la época, y bus a la mitad, sobre todo con estudiantes con los estómagos chirriando buscando a la mami para recibir el alpiste correspondiente. Al llegar, sobre las 16h., paseíto de unos 25 minutos hasta el polígono industrial donde estaba la feria. Por el camino, alguna pregunta a lugareños para no andar en valde hasta que ya fui siguiendo los carteles. Estos me recordaban a los de las “Metas Volantes” de la Vuelta Ciclista a España.

Cartel indicativo de la Feria del Olivo

Cartel indicativo de la Feria del Olivo

Una vez dentro, y por lo distendido del ambiente, tuve la sensación de que una “tormenta” acababa de pasar. El personal de las empresas departía relajadamente acompañado de algún caldo de la tierra, pero con graduación alcohólica. Efectivamente, al rato me enteré que una muchedumbre de periodistas, cámaras, escoltas, y politiqueo afín había estado acompañando a Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, en la inauguración.

Tras la tempestad…, la calma. Paseo rápido para ver centrífugas, prensas, depósitos y otros géneros, y rápidamente, sin dilación me fui para el Salón del Virgen Extra. Algo así como un mini paraíso para los que nos gustan los buenos aceites.

Salón del Virgen Extra

La primera impresión fue extrañeza por ver que no había casi nadie, pero pensé…”bueno, será la hora, más tarde se animará”. La segunda…, pues totalmente desbordado por la cantidad y la calidad, por lo que deseché los que ya conocía y había probado. Me centré en lo desconocido. Por supuesto todos eran impresionantes, pero destaco de todo lo que caté, por si a alguien le sirve de referencia para degustarlos en un futuro, los siguientes:

“Mas Montseny Premium” variedad arbequina: espectacular, totalmente recomendable este aceite de El Morell (Tarragona). Ha obtenido el premio al mejor arbequina para la Guía Evooleum. Papilla de frutas pura, muy recomendable para los que no os gustan los aceite picantes y amargos. Una delicia. ¡Búsquenlo y pruébenlo!

“Molino Alfonso” variedad empeltre: también un frutado maduro, con un sabor espectacular que me recordaba a…¡fresas!

“Monini Monocultivar” variedad coratina: Ha quedado el número 1 este año en dicha guía, así que ya está todo dicho. Doy fe, un espectáculo. Es un dos en uno: verde y maduro, increíble.

“Oliveira da Serra Ouro” variedades cobrançosa y sikitita: Por si pensabas que en Portugal solo había toallas y bacalao…pues no, también hay aceites espectaculares, y la variedad cobrançosa, una delicia. “Sikitita dime por qué…” (homenaje a las “Abba” con jamón).

“Oro del Desierto” variedad picual: todo un clásico que nunca defrauda. Fácil de conseguir, así que no tienes excusas para probarlo.

“Maeva y Toro” variedades hojiblanca, arbequina y picual: un gran “coupage” (mezcla) que no te deja indiferente. Muy equilibrado y con muchos matices. Para disfrutarlo tranquilamente.

“Montsagre” variedad picual: otra joya de la “Imperial Tarraco”, y encima ecológico.

Salón del Virgen Extra

Ya con sentido y olfato totalmente agotados puse punto y final a la  Feria del Olivo, y decidí irme tranquilamente hasta la parada del bus. Al llegar me di cuenta que me había confundido con el horario, por lo que aún tenía casi una hora de espera. ¿Qué hago? Pues aprovechar para ir a la zona más céntrica del pueblo, que pese a haber estado varias veces en Montoro, nunca me había acercado.

Plaza de España y Ayuntamiento de Montoro

Reflexiones sobre la Feria del Olivo.

Montoro es precioso. Pero es increíble que no encontrara ningún comercio en mis 60 minutos de paseo, donde pudiese comprar alguna botella de la D.O. Montoro-Adamuz. En casa del herrero…

Escasa afluencia a la Feria del Olivo, al menos la tarde que yo estuve. Solo por probar los aceites que había, ya media comarca tendría que haber estado por allí. Tal vez fui el día más flojo, o tal vez aún no sabemos valorar lo que tenemos en la puerta de casa.

Más información en www.feriadelolivo.es

Visita nuestra sección “El Imperio Contra-Cata”, para leer catas divertidas de AOVE’s