Finca Los Quinientos “verde intenso”

FECHA DE CATA

25/ 02 / 2019

MARCA

Finca Los Quinientos Verde Intenso

EMPRESA / COOP.

Cristina Garrido Lorite

ZONA / D.O.P.

Baeza-Linares (JAEN)

VARIEDAD

PICUAL

FECHA DE CONSUMO PREFERENTE

11 / 2020

PRECIO APROX.

12 €

Finca Los Quinientos “verde intenso”

¿DE DÓNDE HA SALIDO ESTA BOTELLA?

Desde hace tiempo soy fiel seguidor de un magnífico y recomendable blog sobre divulgación del aceite de oliva llamado “aove sour&hot“. Este lo llevan dos chicas enamoradas también del aove, de sus virtudes y beneficios, y “expertas en análisis sensorial”. Laura y Cristina. Fue una agradabilísima sorpresa el saber que Cristina, se había embarcado en la producción de aove de alta gama o “premium” comercializado con el nombre de Finca los Quinientos “verde intenso” y “maduro delicado”. Y por si no fuera poco con eso, también podéis participar en su Escuela de Cata, dónde tenéis diferentes tipos de actividades. Totalmente recomendable. Doy fe porque he asistido.

No las conocía personalmente, pero en la pasada Fiesta Anual del Primer Aceite de Jaén, celebrada en Úbeda, tuve la oportunidad de departir un rato con ambas y probar el aceite, del cual compré su correspondiente botellita para disfrutarla en la intimidad y tranquilidad del hogar. Hoy la comparto con todos vosotros.

CATA DESDE…El lado oscuro.

Atracción desde el principio: las cositas claras.

Nada más tener la botella en tus manos, saltan a la vista dos cosas. La primera es el diseño de su etiqueta, con un chute de colores, que nada más verla, te levanta el ánimo. Una especie de escena de primavera a lo “Ágatha R. de la….”, cubriendo a un envase de vidrio cómodo y poco visto. ¡Ah!, y un pío pío azul divino de la muerte…

La segunda, la echo tanto de menos en todos los aoves, y principalmente en los de alta gama o “premium”, que, pese a que tal vez os parezca una tontería, creo que es fundamental para el consumidor. Es una sencilla “solapa” de cartulina, que va atada con una cuerdecita al gollete de la botella. En esta aparece una información que, ya sin abrirlo, diferencia a este aceite de otros. ¿Qué nos cuenta? Varias cosas:

  • Fecha de recolección
  • Fecha de envasado
  • Cómo maridar/combinar este tipo de aceite. Para ello aparecen sencillos dibujos de diferentes alimentos.

Esta “tontería”, nos dice mucho más que estos tres datos. Ya que nos indica que la persona que lo ha elaborado se ha preocupado de compartir aspectos de la trazabilidad de su aceite. Es decir, sabemos la fecha exacta de su recolección (con lo cual podemos confirmar que, en este caso, se trata de aceitunas cogidas con un índice de maduración bajo, verdecitas vamos…), el tiempo que ha estado el aceite almacenado antes de embotellarse (una vez que se embotella, empieza a degradarse más rápidamente que cuando está en depósito). Y por último, que el “autor de la obra”, está formado, sabe cómo puede diferenciarse, y al tener un producto de alta calidad, no quiere secretismos, sino las ventanas bien abiertas para quien quiera “mirar”. Normal que en la etiqueta ponga “aceite de autor”. En este caso de “autora”, jeje.

Bueno, pues aunque os parezca mentira, conocer este “d.n.i.”. del producto, es pura ciencia ficción a la hora de adquirir un aove. Por lo tanto, mi más sincera enhorabuena, incluso antes de probarlo. Todo está más que correcto, y desde aquí, esperar a que cunda el ejemplo entre los productores.  Estos datos le dan mucha confianza al que se gasta 10 €, o más, en medio litro de aceite.

Menos rollo y al lío.

Suelo catar en copa de cata azul, pero hoy quise echar también un poco en un catavino y ver sus entrañas. El color (que ya he repetido muchas veces que no tiene nada que ver con la calidad) correcto, típico verde dorado pero no muy intenso. Tampoco es que la luz que entra por mi cocina sea la mejor, jeje. Lo que sí entra es el fresquito, así que un poco de caricias a la copa para calentar su contenido.

La primera olfación me “teletransporta” directamente a un campo en medio de la campiña jiennense. Frescor y olor a hoja de olivo. Tapamos y calentamos un poco más. En la siguiente, ya más pausada vamos a sacarle esos olores que se resisten más a salir, pero que están ahí. Ufff, ¿qué hierba me está acariciando la nariz? La tomatera, porque la planta del tomate, no es ni un árbol, ni un arbusto, es una hierba.

Te propongo que, si no tienes claro a qué huele la mata, y no tienes opción de acercarte a una huerta, compres unos cuantos tomates, pero en rama. Y si tienes la suerte de que no sean muy “artificiales”, dobla los tallos y huélelos. Si ya los compras ecológicos, casi que huelen sin doblar las ramas. Esta sensación,  guárdala en tu cerebro y ciérrala con llave. Esto te servirá para ir forjando tu propia  “memoria sensorial”. Es de esta sencilla manera como irás aprendiendo a catar los aceites.

Boca rica que amarga y pica

En boca, agradable amargor y picante sedoso, como si te encontraras un granito de pimienta apurando el culillo de una ensalada. Variedad picual en estado puro, pero para nada agresivo, ya que ambos atributos positivos no esconden que tras ir echando el aire por la nariz (como explico en este post) aparezca más tomate e incluso alcachofa, con su puntito astringente. Boquita colmada de placer. Así de claro.

Yo me lo tomé con una  tostada de pan de harina blanca de trigo, pero si hubiese sido con un trocito de chocolate del puro (al 70% por ejemplo), o encima de unos granitos de “cous cous”, lo hubiera disfrutado igual.

100% recomendable. Como se grita en carnaval en el Gran Teatro Falla con las buenas agrupaciones: “Este aceite…¡¡¡me gusta!!!

Si quieres aprender de forma divertida y curiosa los pasos a seguir para catar un aceite de oliva , lee el artículo “Cómo catar un aceite de oliva: adiós a la virginidad”.