FECHA DE CATA

06/12/17

MARCA

LOS RAIGONES-Monovarietal Pajarera

EMPRESA / COOP.

LOS RAIGONES VINOS Y ACEITES S.L. Montilla (CORDOBA)

ZONA / D.O.P.

Montilla (CORDOBA)

VARIEDAD

PAJARERA

FECHA DE CONSUMO PREFERENTE

12 / 2019

PRECIO APROX.

12.50 €

 

Otros datos interesantes para la cata que nos aporta la etiqueta de “Los Raigones”:

Producción limitada de 1.200 botellas. La mía es la 75, jeje.

Recolección manual en Noviembre de 2.017, de procedencia de “vuelo del olivo”, es decir, aceituna que no toca el suelo antes de llegar a la almazara. De esta forma llega con menos suciedad, y con menos probabilidad de que la piel se rompa, empiece el proceso de degradación del fruto y este pierda calidad.

Estado de recogida: “envero” avanzado. “Envero” hace referencia al estado de cambio de color de verde a morado de la aceituna.

Temperatura de elaboración: 20ºC.

Extracción: centrífuga a un máximo de 10 horas desde su recogida.

Almacenamiento: en depósito de acero inoxidable durante 15 días.

Por último, destacar la magnífica información que nos aporta la etiqueta. Algo que siempre agradece el consumidor.

¿DE DÓNDE HA SALIDO ESTA BOTELLA?

Maribel y Manolo, padres de mi amiga Bárbara, visitaron recientemente el lagar de las bodegas Los Raigones, en la Sierra de Montilla (Córdoba). Tras pasar un gran día rodeados de buenos amigos y mejores vinos, tuvieron el gran detalle de acordarse de traerme una botellita de aceite, ya que también tienen almazara. Aunque pensándolo bien, el  verdadero detalle es el haber tenido una niña como la que tienen. Gracias por duplicado.

Esta zona de la provincia cordobesa es un verdadero paraíso, ya que abundan las cooperativas y empresas en las que producen tanto vinos finos, amontillados, olorosos, dulces… de calidad, como aceites de oliva virgen extra. ¡Qué más se puede pedir! Solo un poquito de jamón del bueno y queso, jeje. ¡Ah! y buena compañía, por supuesto.

CRITICA DESDE…”El lado oscuro”

Pues he de reconocer que no conocía para nada la variedad “pajarera” que nos ofrecen desde “Los Raigones” de Montilla. Según me cuentan se le llama así, porque los pájaros se rifan estas aceitunas por su dulzor en el momento que están maduras. Aves como los zorzales, petirrojos, currucas, etc. llegan a nuestros campos en otoño, huyendo de los fríos del norte de Europa, en su viaje hacia África, aunque los más “flojos” dicen que no, que el Estrecho lo van a cruzar los “Blind Guardian”, ¿eh Victolín?

De primeras la botella no dice mucho, se puede decir que es hasta un poco tristona, rozando el término de “para salir del paso”.  Me extraña porque me consta que esta empresa ha innovado bastante en el tema de imagen en sus vinos, con formatos modernos y diferentes. En un aceite por el que te cobran este precio, la empresa debería cuidar un poco más el “packaging”, que no es lo mismo que el “paquetin” del pantalón. Es que con tanto british-postureo me pongo un poco ordinario, perdón. Además, ¿no dicen que lo importante está en el interior? Vamos a comprobarlo.

Ya que este aceite se ha criado junto a los viñedos de la campiña cordobesa, cojo un catavino para catar el aceite y que así se sienta como en su casa. En pleno diciembre, la copa parece que la he sacado del frigorífico, uff hace fresquito. Hay que calentar bien el caldo. En esta época del año, me sueno un poco la naríz, ya que siempre hay algún cuerpo extraño pululando traviesamente por mis fosas nasales, antes de la primera olfacción. Pero estas “mini cascarrias”  invernales no me privan de notar un frutado verde de intensidad media, a hoja de olivo, cosa que me sorprende al principio, ya que al ser la aceituna de envero tardío me la esperaba más “dulzona”.

Pacienciaaaa, aquí está el dulzor; anda que se van a equivocar los pajaritos, ¿eh? Tras el primer bofetón a verde, carácter de la Sierra de Montilla, empiezan a aparecer matices más maduros una vez que lo pasamos por la boca, y aspiramos aire que soltamos lentamente por  la naríz (lo que se llama finamente la vía retronasal). Aparece un poquito de plátano (de Canarias, claro, jeje), no muy pasado, y algo de manzana roja, pero de esas harinosas, pastosillas, dulzonas vamos. El amargo en boca es  muy muy ligero, y el picante, pese a que le cuesta una eternidad salir, es delicioso.

Este aceite “Los Raigones” es como cuando sabes que viene a cenar un amigo que cuenta chistes muy buenos y las expectativas de diversión son elevadas, pero se hace de rogar durante toda la noche para que cuente uno. Vengaaaa cuenta un chiste, y nada, que no lo cuenta. Hasta que de repente, al final de la cena cuando la peña está pensando en su cama calentita, se arranca, te alegra la velada, y claro, no hay quién te lleve a casa. Pues así es este aceite, se hace de rogar…pero al final te saca la sonrisa.

Se me olvidó decir que el aceite está turbio, sin filtrar, así que no habrá que tardar en bebérselo que se estropea. Bendito problema.

Ah, y dice una voz popular: “la fruta más rica…es la que el pájaro pica” . Pues eso, “pajarera”.

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