Mis Oleo paranoias de agosto

Tras un julio magnífico en cuanto temperatura, nada agobiante, agosto empezó con diez días de calor del bueno. Entre frentes pobladas de resplandecientes microgotas de sudor, cejas encharcadas, y la canción del verano: “Soy la chicharra que no para”, sonando todo el día por las esquinas, aparencen las Oleo paranoias de agosto más “calientes” del año. ¡A sudar!

Empezamos con una petición de firmas para que no sean atravesadas más aceitunas con los palillos de dientes a la hora de elaborar cocktails, vermuts, etc. Moraleja: por el fin de las banderillas.

Tengo el “síndrome de Diógenes”, pero afortunadamente solo con las botellas de aceite vacías que voy consumiendo en casa durante el año. Las guardo y al final del año hago recuento, y te vienen recuerdos vividos. Es mi album de fotos particular, jeje.

Ahora en verano tengo menos pelo que una pelota de pin pon, y no lo puedo probar personalmente. Pero me cuentan personas allegadas provistas de exuberantes cabelleras que: el zumo de 3 limones, más 2 cucharadas de aceite de oliva es magnífico como reparador capilar. Probad cuando lo tengáis acartonado, tras un día de solitrón en la playa o la piscina.

Dicen que los huesos en la aceituna sirven exclusivamente para que nos atragantemos. Pues que sepáis que también se utilizan como biocombustible, como aditivo para cemento y cerámica, y para la absorción/filtro de metales pesados.

V de verídico. China ya tiene plantados tantos olivos como toda la provincia de Jaén.

¿Sabías que los olivos también se echan la siesta en verano? Y no es broma. Durante las altas temperaturas del estío, se produce la llamada “parada de savia”. A primera y última hora del día, el árbol trabaja en el endurecimiento del hueso. El resto del día… se echa una buena siesta.

Aún me llegan informaciones de bares que sirven botellas de aceite rellenadas. Cuando nos las sirvan debemos, al menos, quejarnos al responsable del local. ¡Nos están engañando! No sabemos con qué aceite lo han rellenado, y además está prohibido por ley. ¡Stop rellenables!

Si haces salmorejo echa aceite “del bueno”, y no le mates el sabor añadiendo vinagre. Así podrás notar la mezcla de sabores del tomate y del AOVE, y si ya tienes la ocasión de que sea de la variedad “picual” u “hojiblanca”… fliparás.

Curiosidad. Según me cuenta mi amigo Adrià, de aceites “Nousegons”, aparecen aceitunas negras en la portada del menú de comidas, en vuelos de Lufthansa con destino a Tokio. Buen detalle de promoción de la compañía alemana.

Y por último una leyenda (que ha servido de inspiración para un magnífico AOVE de la D.O.P Priego de Córdoba), la del “Barón de Santaella”:

Según esta, el Barón de Santaella fue condenado por Enrique III a construir la torre de la Malmuerta (Córdoba) en castigo por la muerte de su mujer en un arrebato de celos. Sus descendientes, desposeídos del título, se instalaron en la Sierra de Priego de Córdoba. Allí se dedicaron durante generaciones al cultivo y molturación de las aceitunas de la sierra, y de ellas  fueron extrayendo un aceite de oliva virgen extra de tan extraordinaria calidad, que el propio rey, al probarlo, decidió restituirle el título de “Barón” al ventero.

Si necesitas aún más “hielo”, visita las Oleo paranoias de julio.