Bueno, pues lo dicho, si has estado unos días desconectado del mundo o “entorrijao” gracias a unos cuantos días fuera de la rutina, unas buenas oleo paranoias te vendrán bien para volver a la realidad.

Hablando de dulces típicos de esta época: si te gustan los pestiños, roscos, torrijas…, lo más seguro es que los que has probado, incluso los caseros, no estén hechos con aceite de oliva virgen extra. Pregunta en la pastelería, o al familiar de turno con qué los han frito, a ver si alguno nos sorprende… para bien, y nos dice que ha utilizado  AOVE, y si ya te dice que es de la variedad picual…, dale un beso en la frente.

Otra relacionada: me encantaría que en un futuro no muy lejano, la relación de algunos individuos con el olivo o cualquiera de sus “derivados”, no se limitase a la ramita que el monaguillo les da cuando llega el “domingo de ramos”. Estaría guay que les regalaran también una tarrinita monodosis  de aceite.

Atención pregunta: ¿en qué se parece un olivo a un cerdo? Pues que, al igual que del cerdo, del olivo también se aprovechan hasta “sus andares”. Si lo piensas un poco podrás encontrar que todo lo de esta especie es aprovechable, y si no, lee esto: el otro día probé una bebida isotónica y “detox” a base de ¡hoja de olivo!. Y la peña bebiendo “Agua-rius”,y haciéndose cremitas de espinaca y brócoli, jeje.

Ahora una de sitios raros donde recogen la aceituna para obtener aceite: es un lugar de Madrid, pero de Madrid capital. ¿Ni idea? Lógico, no te lo puedes ni imaginar, no es de un parque, ni de la casa de campo…¡sino de los olivos plantados en las rotondas de la M-30! Puedes leer el curioso reportaje en el siguiente enlace.

El aceite está celoso del vino. En los bares, desde un rincón aislado de una estantería, junto a la tostadora, la máquina del café, y los motores de la nevera de las bebidas, está sudando la gota gorda nuestro querido aceite, humilde e incomprendido. Desde allí observa, enranciándose a plena luz del día, cómo las botellas de su primo el vino las colocan en modernas vinotecas digitales, con ajuste de temperatura, con diseño fashion divino de la muerte, todo glamour. Y él se pregunta: ¿por qué a mi, siendo de la misma familia de alimentos “símbolo” de la humanidad, no se me trata con el mismo cariño y respeto, cuando os aporto igual o más que mi primo el vino? Yo le respondo esperanzado: llegará un día en que tú descansarás en oleotecas especiales para ti, es cuestión de tiempo, y espero verlo.

¿Te suena “Macaco”? Un grupo de música, un primate primate catarrino de la familia Cercopithecidae (gracias “wiki”), pues sí, pero también es el cesto que sirve para recolectar la aceituna en el verdeo (recolección manual de la aceituna de mesa), las almendras, las castañas, etc. Claro, ahora me cuadra el nombre de un aceite de la campiña sevillana…

En muchos supermercados de San Francisco (California), en el lineal de aceites de oliva, tienes botellas de muestra para probarlos, con sus vasitos de plástico, con sus trocitos de pan para acompañarlo,  y sus servilletas para limpiarte. Si ya vas a una oleoteca, te hacen hasta la ola. Oleísticamente probado.

Una conversación ilógica: va un día George Lucas y le dice a Darth Vader: “Killo, en la próxima aventura hay una escena donde tienes que catar un aceite de oliva obtenido de las praderas del planeta Naboo, que yo sé que tú eres nariz de oro”; Darth le responde: “¿Con esta cara que tú me has dao…? ¡Hasta luego…Lucas! P.D.: ¿Te imaginas a Darth, intentando meter la “nariz” en una copa de cata? ¿O echándoselo a la “boca”? Pobrecito.

Toca una crítica constructiva: enhorabuena al Consejo Regulador de la D.O.P. Baena por  la firma de un convenio con el Comité Olímpico Español (COE), por el cual sus aceites de oliva vírgenes extra se convertirán en Tokio 2020 en los primeros aceites, de cualquier categoría, que forman parte del mundo del olimpismo; desde la antigua Grecia hasta la actualidad.  Gran noticia sobre la promoción de estas joyas; ahora solo falta que en Córdoba organicen alguna cata, jornada, curso, feria, visita a colegio o instituto, etc. Está muy bien promocionar fuera, PERO SIN OLVIDAR LO DE CASA. Además, tal vez en Japón, valoren y conozcan más los vírgenes extra de calidad que en la zona de esta Denominación, desgraciadamente…

Y para acabar te pongo deberes para que me los entregues rapidito, en forma de comentario: Tápate los ojos con un pañuelo, trapo… y que te pongan por delante copas/vasos, lo que pilles, con un “culillo” de todos los aceites que tengas en casa (girasol, aceite usado de restos de fritura, aceite de oliva, aceite de oliva virgen extra de la garrafa de cinco litros, de orujo de oliva, de maíz, etc.), huele y prueba cada uno de ellos y luego nos cuentas qué te ha parecido la experiencia. Es una buena manera de reflexionar y ser consciente de cómo nos alimentamos en el día a día, y de empezar a diferenciar sus olores y sabores. Es muy divertido. Lo puedes hacer con tu pareja, tus amigos cuando vienen a verte,  con el chaval de la empresa de paquetería que te trae los envíos,  y si ya hay niños…, es un buen método para tenerlos entretenidos un rato sin recurrir a los “juguetitos tecnológicos”; esto sí que va a estimular sus sentidos, y no los botoncitos del móvil. Como te gustará la experiencia y, para “rizar el rizo”, hazlo una segunda vez pero incluyendo una botella de AOVE de calidad (como referencia, de 8€ para arriba y si en la primera degustación no la tenías, obviamente), y la incluyes en tu próxima “cata a ciegas”.

Bueno, pues espero que tras leer esta retahíla de oleoparanoias de marzo se te haya quitado el “entorrijamiento”, y que el síndrome post-vacacional se haya evaporado. Si aún sigues pensando en “pirulí de La Habana” que le compraste al niño en la plaza de la Catedral…, chungo, necesitas doble ración; así que… oleoparanoias de febrero.