“Olivera 2019”. Feria del olivar y del aceite de oliva de la Sierra de Cádiz.

Desde que finalicé en diciembre el curso de experto en cata en Jaén, allá por el mes de diciembre, ha sido mi primera acción de “vida social oleícola”. Y la verdad es que ya había ganas. ¿Dónde? Pues qué mejor que desplazarme a Olvera, en la Sierra de Cádiz. Allí, la Feria del Olivar y del aceite de oliva virgen extra “Olivera 2019”, abría sus puertas con una interesante miscelánea de actividades (catas, charlas, talleres infantiles, visitas guiadas…). Aquí os dejo mi crónica divertida de Olivera 2019, con la que  pongo mi granito de arena para dar a conocer los aoves de la D.O.P Sierra de Cádiz.

Olivera 2019

Localidad de Olvera (Cádiz)

Olvera 12 años antes

Mi primer contacto con Olvera y su aceite tiene su historia. Fue hace exactamente doce años. Mi amigo Txemot estuvo allí trabajando, y claro, le hicimos un “visitismo”. Era esa época post-estudiantil en la que el personal anda situándose en el mundo laboral, con sus primeras paguitas, y gastando rápido todo lo que llegaba. Vivir la vida  a tope…, para lo que viniese después (hipotecas, familieo, alopecia o tinción de canas, barriguitas prominentes de dudoso origen, etc.). “Tú ya zabe lo que te digo, Topi”.

Fuimos un fin de semana, hace 12 años a la llamada “pre-romería”. La noche acabó de día, y aún recuerdo aquella mañana, en un bar de viejos, bebiendo anisetes con los personajes del pueblo. Dentro de la botella había una escalera, así que imagínense ustedes el cachondeíto  correspondiente. Ya por aquel entonces empezaba a interesarme el tema del aceite, y claro, estando en Olvera, había que aprovechar. Ya que era de día… ¿por qué no ir a comprar un aceite de la tierra?

Olivera 2019

Vista panorámica de Olvera (Cádiz)

Dicho y hecho. Con la alegría que te da el anís, y con el inestimable acompañamiento del gran Pacouuu Madrid (único sobreviviente de la “excursión nocturna”), conseguimos encontrar, tras preguntar a varios aborígenes, una almazara que estaba en el mismo pueblo. Nunca se me olvidará que fueron dos chavales, que también habían dormido poco, jeje, los que con una manguera nos llenaron directamente una garrafita de 2 litros. Mi sonrisa ya se desbordó. Había que neutralizar el aliento anisado, así que… ¡tragantón!  Ese fue mi primer contacto con el aceite de Olvera. Mítico.

 

Olvera hoy (“Olivera 2019”)

El sábado temprano salimos de la preciosa localidad de Villaluenga del Rosario dirección Olvera, donde habíamos pernoctado. Acompañado por mis amigos Juanqui y Victolín no tardamos en encontrar las carpas de Olivera 2019. También nos ayudó en la búsqueda el desembarco, cual marines de Estados Unidos haciendo prácticas en Rota, de decenas de autobuses de jubilados (principalmente) que asistían al evento.

Olivera 2019

Vista general de la feria

Con la bulla por no llegar muy tarde no nos dio tiempo a desayunar, y devoramos el mollete con aceite del “desayuno molinero” que daba la organización. Molletes exquisitos de Puerto Serrano, y ¡encima calentitos! Detallazo.

Olivera 2019

Estand del Ayuntamiento de Olvera

Olivera 2019

Estand del Ayuntamiento de Olvera

A continuación, mis amigos se inscribieron en las visitas guiadas a la Cooperativa “Los Remedios-Picasat”, y yo “masoca perdío”, me fui a unas jornadas sobre  técnica de ventas de aove. La verdad es que bastante interesante: creación de marca, casos de éxito, etc. Cuando acabó, y a la espera de la “cata armonizaje” me di un paseo por los estands. Chacinas de la sierra, dulces, pan, espárragos, maquinaria, tallado de madera, los compañeros de divulgación de “olivares vivos” y aceite, mucho aceite. A esas horas ya el mollete del desayuno estaba en el dedo gordo del pie, y tuve la tentación de ponerme a probar todo lo antes comentado. Pero quería asistir a la cata sin tener una capa de chorizo y pimentón en el paladar, así que “ajo y agua”.

Olivera 2019

Estand “Molino El Salado”

Olivera 2019

Estand de “Prunoliva-Coop. San Antón”

La cata

Pues quedaba lo mejor. La D.O.P. Sierra de Cádiz y el Ayuntamiento de Olvera organizaron una cata armonizada con diferentes platos elaborados por los alumnos de la Escuela de Hostelería “Fernando Quiñones” de Jerez de la Frontera. El evento fue dirigido de forma magistral por el Dr. Francisco Lorenzo; destacando su enorme capacidad comunicativa, así como sus explicaciones sencillas y didácticas. Un 10 para el Doctor.

Se cataron cuatro aceites, junto con un lampante para compararlo con los otros.

Olivera 2019

Aceites catados

Los Remedios: Cooperativa Los Remedios-Picasat (Arbequina)

Aceite frutado ligero, muy maduro, con toque de plátano del que ya no se tiene en pie, y otro de almendra dulce. El amargo y el picante inexistente. Perfecto para calentar “músculos” para los siguientes. Para mi planito, planito. Hay gustos para todo.

Olivera 2019

Tartar de tomate con carpachio de gambas y mousse de ajoblanco con aove hojiblaca

Olivera 2019

Cata armonizaje

Prunaoliva: Cooperativa San Antón (Hojiblanca)

Este aceite me llamó bastante la atención por dos cosas: la primera el que tuviera el sello de “producción integrada de Andalucía”, lo que le da un marchamo de calidad importante; y la segunda el probar un monovarietal de hojiblanca, pero maduro. A lo que estoy acostumbrado es a hojiblanca pero de cosecha temprana; con muchas notas herbáceas y verdes, y con su picante progresivo. Fue agradable sentir ese picantito típico de esta variedad entre tanta nota madura. En este caso ya el frutado fue más perceptible, casi medio. Salió plátano y tomate maduro, que no pasado. Me gustó ese contraste, la verdad. Pequé y compré.

Oleonatura: Cooperativa Los Remedios-Picasat  (Coupage Ecológico)

Ejemplo típico de esta denominación: mezcla de variedades por un tubo, pero dirigiendo el cotarro la “lechín de Sevilla”, interesante esta por su alto contenido en antioxidantes (polifenoles). A sus órdenes un batallón de “manzanilla”, “picual”, “verdial”, “alameña”, e incluso “arbequina”. También frutado medio con equilibrio entre verde y maduro. Y por lo tanto su poquito de hierba y su poquito de tomate maduro. ¡Ah, y encima ecológico! Pues mejor.

Aove genérico de la D.O.P Sierra de Cádiz (Coupage)

Este ya fue más de mi estilo. Está claro porqué lo han elegido como genérico/muestra de la d.o. para eventos y saraos varios. Aceitunas recolectadas algo más verdes (finales de octubre) que en los anteriores, nos dan un frutado verde  medio con hoja de olivo en nariz, y lo mismo más hierba, en boca. ¿Variedad? Pues siendo el rostro de la d.o. estaba claro, “gazpachito” del bueno: “Lechín”, “manzanillo”, “verdial”, “alameño”

En resumen

Cata muy didáctica y amena, fantástica para iniciarse en el mundo de los aoves. Y si no que se lo digan a los dos amigos que me acompañaron. Para mi, magnífico recordatorio de aceites maduros para así no olvidar que no todo es verde que te quiero verde. Moraleja: “hay que catar de tó”.

Olivera 2019

Cata armonizaje

Adios Olvera. Hasta la próxima.

Tras la cata, nos acercamos a la carpa principal para probar un plato típico serrano, que yo nunca había probado: “sopas pegás con espárragos”. Pero me quedé con las ganas. No quedaban ya ni las “mihitas del freidor”. He buscado la receta, y amenazo con hacerlas. No parece muy complicado, a priori; y es que no me quiero quedar con las ganas de probarlas. Si las hago, lo colgaré en las redes. Como los modernitos, jeje.

Tras algunas compras de productos típicos de la zona, pusimos rumbo de nuevo a Villaluenga, pero con parada previa para dar un paseo por el precioso pueblo de “El Gastor”, que por cierto, no conocía.  Con tanto aceite y sus respectivas tapitas teníamos el depósito lleno para el senderismo del domingo. Pero eso ya fue otra película…, donde no hay olivos.

No creo que se te haya pasado rápido, pero si “la hora del recreo” se te ha hecho corta, puedes leer: “California dreams”