FECHA DE CATA

21 / 10 / 2017

MARCA

VALDENVERO ORGANIC (BIO)

EMPRESA / COOP.

SOC. COOP. OLIVARERA COLIVAL. Valdepeñas (CIUDAD REAL)

ZONA / D.O.P.

Valdepeñas (CIUDAD REAL)

VARIEDAD

PICUAL – CORNICABRA

FECHA DE CONSUMO PREFERENTE

12 / 2017

PRECIO APROX.

10 – 12 €

 

¿DE DÓNDE HA SALIDO ESTA BOTELLA?

 

Mi gran amigo Topikshic, vive en la mancheguísima localidad de Valdepeñas, en Ciudad Real, y ha sido gracias a él como he podido conocer estos aceities. Un día, al pasar por allí en coche y yendo de copiloto como casi siempre, ya que  no me gusta nada conducir, vi una gran nave junto a la carretera (eso es lo bueno de no conducir, puedes investigar en profundidad el entorno).  En ella se podía leer COLIVAL (Soc. Coop. Olivarera de Valdepeñas). Pero, ¿por aquí habrá buen aceite?, me pregunté.

Nada más llegar a mi destino, mensajito a mi colega: Killo, pásate por la cooperativa y me pillas una botellita, o dos, jeje. Al cabo de unos cuantos días me llama un poco apurado, ¿cuál quieres…? Yo le respondí: la Bio, y la arbequina. Y hoy…toca probar la Bio. La arbequina…otro diíta. Lo mejor de todo: “Amigos por el mundo”.

 

CRITICA DESDE…”El lado oscuro”

Ahí va!!

Sábado que no trabajo, tiempo para desayunar tranquilo, y tarde. Empecemos por un batido de plátano muy muy maduro, casi pasado, que mis principios impiden tirar a la basura y sí aprovecharlo para un brebaje que no me hace mucho tilín por su dulzor, pero antes de tirarlo…”me lo bebo”; como dice un amigo mío, “aquí no se tira ni la basura”. Pero, antes… ¿por qué no abro una botella de caldito Valdepeñero?, ¿un buen vino…? ¡¡NO, ACEITE!!

Qué botella más bonita, blanca, con florecitas y todo; y encima ecológico. ¿Primavera? No, principio de otoño, pero da igual. Me mosquea que solo queda mes y medio para llegar a la fecha de consumo preferente; me condiciona. Venga, al lío: abro, y cojo un vasito de cristal de un yogur que me tomé días atrás, y que me va a servir como copa de cata (a ver si algún día me hago con alguna de las azulitas…, ¡qué ganas!). Echo un chorrito y lo cubro rápidamente, como si se fuera a escapar, con una tapa de plástico.

Meneíto, sobeteo al culo del vaso y destapo a un palmo de mis peluditas fosas nasales. Primer bofetón aromático interesante, esto promete. Tapo, otra vueltecita, y vamos a por otra. Joé, qué bien huele La Mancha. Hojitas de olivo machacadas a tutiplén, con un poco de hierba de esa que ya lleva unos días en el terruño, no muy fresca, pero ahí está. Mi huerta ya no da tomates, pero en esta botella se ha colado alguno, pequeñito, tal vez uno de los “cherry”. ¿Algo más? Yo me planto.

Venga, ahora un buchito. Me ratifico en lo anterior. Amargo, sí, amargo más que picante pero sin abusar. Tal vez me quedo con la persistencia cuando ya han pasado unos minutos. Ese cosquilleo, ese hormigueo fino que te hace confirmar que has tenido la suerte de probar un buen aceite. Ya solo queda disfrutarlo “untándolo” sobre una tostada de pan de trigo blanco y trigo sarraceno que hice el otro día, acompañado con un par de dientes de ajo que le taparán el sabor al aceite. Por eso lo he catado antes, los dos solos, en privado: él y yo.

Si lo llego a haber probado unos meses antes, tal vez le hubiera dado un beso a la botella en la frente, no en la boca. Siempre me quedaré con la duda. Esto como el Blablacar: “compañía agradable; lo recomiendo”.

¿Quién decía que en Valdepeñas era solo tierra de vinos…?

Si quieres otra cata divertida te presento un AOVE  de la campiña cordobesa: Los Raigones.