A ti productor de AOVE: «Gracias por hacer calidad»

A ti productor de AOVE: «Gracias por hacer calidad»

 

A ti productor de AOVE: «Gracias por hacer calidad»

Dedicado a…

Este post va dirigido y dedicado a todos los productores  de AOVE  que han apostado en algún momento de sus trayectorias profesionales por «complicarse la vida» y mirar más allá de producir aceite de oliva SOLO para almacenarlo en un depósito. A la espera de que alguna gran superficie, o nuestros vecinos italianos se lo compren.
Creo que el productor ha sido capaz de dar el paso, pero,  el consumidor…, ¿ha dado ese paso hacia la calidad?
Mi antes…

Desde pequeño en casa, sin ser para nada una familia olivarera, ni vivir en zona de olivos, mi contacto con el aceite de oliva se resumía al típico desayuno de pan con aceite de garrafa comprado en una cooperativa (de la por entonces lejana sierra, debido a las carreteras que había), y luego una pequeña alacena donde mi madre, a modo de alquimista, realizaba extrañas mezclas con aceites de oliva de todo tipo que provenían de restos de algunos fritos que se hacían; eso sí, separando meticulosamente el que provenía del pescado del resto. ¡Ah!, y por supuesto su botellita de aceite de girasol para la mayonesa, no faltaba.

Si  me pongo a analizar más detalladamente, el aceite  ese de garrafa que utilizábamos para crudo y algunos guisos privilegiados, y que era la excelencia en casa, correspondía con un ACEITE DE OLIVA etiquetado como de categoría VIRGEN, ¡no era ni VIRGEN EXTRA! Ahora me cuadra que a veces, cuando le pegaba algunos «tragantones a pelo», (desde chico siempre me ha gustado «catar» el aceite, jeje) horas después notaba en mi estómago algún «apipirigañamiento extraño», hoy conocido como ardor, que no sabía de dónde podría provenir. Aunque en aquella época de pibe, el aparato digestivo aún estaba nuevo del paquete…

Pero ¿y esas mezclas domésticas? Pues muy sencillo: consistían en botellas a tutiplén del aceite que está «En casa de toda la vida», con su señorita morena sentada en la silla (sí, el que estás pensando), etiquetado como ACEITE DE OLIVA (mezcla de aceite de oliva refinado y una pequeña cantidad de VIRGEN), y los restos usados de ese mismo aceite. Algún culillo de girasol seguro que también se colaba por ahí…

Ya abandonado el hogar familiar por estudios, recalo en una de las mayores zonas productoras de aceite de oliva, y claro, comparto piso con gente que lleva a casa garrafas de la cooperativa de su pueblo. Todos siempre coincidían en que el de su pueblo era «el mejor del mundo» (cosa que todavía hoy en día me hace gracia)…, y la verdad es que mejor que el que se tomaba en mi casa familiar, solían ser, la verdad.

Pero un día vi la luz cuando uno de esos compañeros (de Albendín, cerca de Baena), se coló en casa con una preciosa botella que todos pensamos que era de whisky, bourbon o algo parecido, y de repente dijo… «he traído aceite de mi pueblo». Al probarlo, inmediatamente me di cuenta que ese aceite no se parecía en nada a los «aceites» que había probado antes. Esto era como un zumo, pero de aceituna. Así perdí mi virginidad oleícola, jajaja.

El ahora…

Todo este largo preámbulo me sirve para ensalzar la labor de ese productor (privado, o que pertenece a una cooperativa) que toma la decisión de producir calidad, GRACIAS por darme la oportunidad de que el aceite de oliva no se resuma en una triste garrafa, que es necesaria, claro, pero que no debe tapar el resto del bosque. Ese bosque llamado PLACER PARA LOS SENTIDOS Y SALUD.

Todavía hoy me sorprendo al pensar que esta apuesta ha sido muy reciente, tal vez de unos 15-20 años. La locura de unos pocos valientes del principio, ha dado paso a que ya la mayoría de productores elaboren gamas de calidad más elevada, la conocida como «Premium», «Cosecha Temprana», etc… Un ejemplo: la «Fiesta del Primer Aceite de Jaén». Empezó en el 2.014 con 27 empresas pioneras en preocuparse por ofrecer un producto diferente. ¿Sabéis cuantas empresas han expuesto sus aoves de calidad o «cosecha temprana» este año 2.022? Pues… ¡la friolera de 87! 

El futuro…

Está claro que el productor/agricultor, ha dado el paso, pero ¿y los consumidores?, ¿conocen este tipo de aceites de máxima calidad?, ¿lo valoran y están dispuestos a pagar algo más por sus aromas, sabor diferente y propiedades beneficiosas que aporta para la salud? Mi respuesta, sin querer caer en el error de generalizar es que NO. Ni se conoce, ni se valora. Por lo tanto el consumidor no ha dado aún el paso. Tal vez no sea su culpa, sino que no dedicamos suficientes esfuerzos para que este producto «llegue y rompa». Y tal vez hay que repartir las culpas (sin querer generalizar, repito) entre:

  • Productores: me canso de escucharos hablar de que hay que divulgar, divulgar y divulgar, y luego (por lo general) eso queda en palabrerío. Algunos me dicen: demasiado tengo yo con hacer un buen aceite y venderlo, como para ponerme a dar charlitas… Tal vez lleven razón, pero hay que tener una altura de miras más amplia; está fenomenal producir un aceitazo, pero no lo vas a vender si no explicas porqué ese aceite es diferente, y porqué debes pagar algo más por él.

 

  • Divulgadores: entre los que modestamente me incluyo. Debemos hacer más esfuerzos por crear contenidos interesantes, fáciles de leer e interpretar, y con un lenguaje atractivo y ausente de tecnicismos. El mundo del aceite lo han complicado ya demasiado para que nosotros aún lo compliquemos más.

 

  • Políticos/Interprofesional/Denominaciones de Origen: desde mi punto de vista, estos se llevan el palo gordo. Políticos que no se implican en la promoción ni en la divulgación. Una interprofesional que se gasta dinerales en campañas con famosos en Japón y Estados Unidos, pero que no es capaz de realizar en España campañas potentes entre los niños y jóvenes, que son los que en un futuro deben recoger el testigo. Me parece fenomenal las campañas fuera, pero sin olvidar lo de dentro; si no es así, mal vamos. Y por último, muchas de las Denominaciones de Origen (hay honrosas excepciones), que si organizan algo. se limita a cuatro catas para cuatro amiguetes, olvidando al consumidor medio, que tiene capacidad para pagar ese poco más, y que no lo hace por desconocimiento.

El futuro no está escrito: tal vez, no dentro de mucho tiempo, aove de calidad y consumidor vayan de la mano. Hoy en día siendo sincero, no es así. Sigamos entre todos trabajando para que ambos junten sus manos y ya no se separen nunca.


Gracias por vuestro tiempo.

dandolavara.com : los mejores AOVEs y Divulgación de la Cultura del Aceite de Oliva Virgen Extra

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